Editorial

La Pancarta tiene como objeto difundir y generar cierto feedback entre quienes tengan intereses por el arte, el cine, la cultura y principalmente la comunicación. La política internacional nunca deja de ser un dialogo obligado entre amigos y conocidos, así que frente a los turbulentos cambios que esta presentando el escenario latinoamericano no dejan de ser bienvenidas todas las perspectivas que contribuyan a dar cuenta de las distintas problemáticas y sus formas de abordaje. Este espacio, humildemente, prestará especial atención a un aspecto en particular: La Sociedad de la Información (SI) -en tanto nueva fase de la historia- donde se ponen en juego y reconfiguran los planos de lo global, lo regional y lo local. Las desigualdades presentes respecto a las brechas digitales no son, por cierto, las más urgentes, en un contexto de hambre y exclusión. Sin embargo, prestar atención a dichos aspectos -y su especial reflexión acerca de las influencias de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (TICs)-, permitirá plantear un debate acerca de lo queremos para nuestras sociedades latinoamericanas.En tal sentido algunos links de La Pancarta proponen continuar dichas reflexiones.Por ultimo, hay elementos personales y de gusto propio que se encuentran dispersos en este espacio, fruto del capricho de quién le escribe. Sepan compartirlo y por ende, disculparme.



Edgardo Portale
Marzo del 2008

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jueves, 17 de julio de 2008

Opinión


TREN BALA: UN PROYECTO IMPOPULAR Y POCO NACIONAL

El pasado 5 de junio Ricardo Jaime, secretario de Transporte de la Nación, en una reunión que mantuvo en la sede de la Secretaría de Transporte con el intendente de Mar del Plata, Gustavo Pulti, el intendente de Rosario, Miguel Lifschitz, y el intendente de Córdoba, Daniel Giacomino, aseguró que “en 30 días se realizará la apertura del sobre Nº 2 de la licitación del Tren Rápido que unirá Capital Federal con Mar del Plata" (1). Dos proyectos que puede decirse que son uno solo: el tren rápido que unirá Mar del Plata con Buenos Aires y el tren bala con el recorrido Buenos Aires – Rosario – Córdoba.

El proyecto del tren bala y su apéndice, el tren rápido, son gastos innecesarios en un país que se sumerge en la pobreza. O incluso podría decirse insuficientes bajo el supuesto sistema económico keynesiano que se patrocinaría desde el Gobierno Nacional.

John Maynard Keynes, a través de su obra principal, “Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero”, explica y aboga por políticas económicas activas por parte del gobierno para estimular la demanda en tiempos de elevado desempleo, por ejemplo a través de gastos en obras públicas. Su teoría influyó en el New Deal aplicado por Franklin D. Roosevelt a partir de 1938, llamada pump priming, y aprobada por el presidente Herbert Hoover (2). Y, a través de la campaña presidencial, promovida como modelo económico por Néstor Kirchner y luego por su mujer, Cristina Fernández de Kirchner.

Sin embargo, una sola obra en la que se emitieron bonos de deuda por € 2.500 millones para financiar el tren bala, a través del Banco Natixis (3), no es para nada parecido al modelo exhibido por Keynes, que recomendaba “contratar un obrero para que cave un pozo y otro para que lo tape”. Por un lado, Diputados de la oposición se han quejado del estado lamentable del servicio ferroviario en el Conurbano, y reclamaron la re-estatización, contra lo que es el proyecto del tren bala (4). También se opusieron sindicalistas (5). Por el otro, en el caso de la oposición, cabe destacar lo dicho por una política sin cargos gubernamentales, Elisa Carrio: “Este proyecto es un escándalo y una humillación para el pueblo argentino que viaja como ganado. Este tren va a ser un símbolo de la corrupción del gobierno de Néstor Kirchner y Cristina Kirchner” (6).

Para concluir, quisiera sellar en palabras que para nada concuerdan las políticas keynesianas de desarrollo económico, reducción del desempleo y aumento del ahorro de los ciudadanos con lo hecho únicamente con este tren bala. Caminaría este proyecto junto a otros por la misma vía, sería practicable, si además se mejoraran los servicios públicos en general aplicando mano de obra nacional por parte de los Tres Poderes que representan al Gobierno.


Juan Pablo Martínez
Escritor y periodista


(1) http://www.servicioslacapital.com.ar/historico/noticia.asp?id=200806055213
(2) htt
p://es.wikipedia.org/wiki/Keynes#Teor.C3.ADa_General_del_Empleo.2C_el_Inter.C3.A9s_y_el_Dinero (3) http://www.servicioslacapital.com.ar/historico/noticia.asp?id=200804042438
(4)
http://www.servicioslacapital.com.ar/historico/noticia.asp?id=200805055215
(5) h
ttp://www.servicioslacapital.com.ar/historico/noticia.asp?id=200805040636
(6) http://www.servicioslacapital.com.ar/historico/noticia.asp?id=200804300654

miércoles, 2 de julio de 2008

Otra mirada al conflicto del campo


Clarín, Telefónica y las retenciones al agro

El principal multimedios argentino se enfrenta al grupo Telefónica en la batalla del triple play

Un nuevo capítulo del conflicto agrario


El conflicto que mantiene el gobierno de la presidenta CFK luego de fijar un nuevo tope para las retenciones a las exportaciones –que alcanzaron el máximo del 45%– generó una crisis económica y política que actualmente esta siendo zanjada en el congreso.


Los cortes de las rutas, el lock out impulsado por el campo, las declaraciones y protestas de distintos sectores sociales (que tuvieron como máximos referentes a Luís D ‘Elia y Alfredo de Angelis), la suba de precios y el tratamiento mediático del tema merecen una reflexión y una relectura para entender las posiciones que mantienen los distintos actores en el conflicto.



TN = TODO NEGATIVO


No es casual que en el bullicio de los días del conflicto un hecho no menor, en la pelea por las retenciones, hayan sido las pancartas que aparecieron en un acto Kirchnerista haciendo alusión al multimedios de Ernestina Herrera de Noble.



En una clara estrategia política –dirigida por la agrupación juvenil La Campora que lidera Máximo Kirchner, hijo mayor de la presidenta– el gobierno le apunto sus cañones al grupo Clarín, divorciándose de quien fuera su aliado durante la anterior gestión del presidente Néstor Kirchner (recordemos que el ex presidente favoreció al multimedio frente a sus acreedores sancionando la Ley 25.750 de Protección de Bienes Culturales, conocida como “Ley Clarín”).

“Clarín miente”, “TN= TODO NEGATIVO”, “TN= TODO NEGOCIOS”, ya no eran consignas que solamente se leían en las banderas partidarias, sino que se transformaron en afiches y calcos e inundaron las carteleras de la ciudad. A la campaña de publicidad visual se le agregaron las declaraciones de Luís D`Elia en el programa de TN que conducen Marcelo Bonelli y Gustavo Silvestre “A dos voces” quién ratifico el carácter de parcial y tendencioso que tuvo Clarín en el tratamiento del conflicto acusando al multimedio de mentiroso y golpista.


Por qué se enfrentan Clarín y el Gobierno? Las claves del conflicto


La disputa que mantiene el grupo Clarín con el Gobierno tiene como escenario de fondo la sanción de una nueva Ley de Radiodifusión. La actual Ley de Nº 22.285 del año 1982, en rigor es un decreto-Ley sancionado durante el gobierno de facto de Jorge Rafael Videla. Desde aquel entonces, ningún gobierno se ha enfrentado directamente al poder que han concentrado los grandes medios. Por el contrario, han tejido alianzas y los han favorecido a través de las 202 resoluciones y decretos modificatorios posteriores firmados hasta la fecha (Mastrini; 2005). Incluso, el decreto 527/05 –que prorroga el plazo de las licencias y le agrega a los 25 años que otorgaba la ley, otros 10 años de gracia–, ha sido una medida que favoreció la concentración y el poder de los grupos transnacionales de medios, permitiéndoles acomodar sus negocios y finanzas a espaldas de la sociedad.

Más allá de las tibias declaraciones y solicitas de diferentes grupos de intelectuales, el tema nunca tuvo un tratamiento mediático ni generó un debate en la opinión pública.

El actual escenario de la convergencia permite que por las mismas plataformas (redes y terminales) se pueda ofrecer un servicio triple play de Televisión Digital Terrestre (TDT), Banda ancha y Telefonía fija, a través de un cable de fibra óptica y pagando un único abono mensual. Las actuales plataformas están en manos de las empresas de telecomunicaciones quienes vienen librando una batalla para poder transmitir –a través de sus redes– contenidos audiovisuales. Por otra parte, tambien niegan sus plataformas para que nuevos players puedan ingresar al sector.

La actual legislación prohíbe que una empresa licenciataria de servicio básico (LSB) pueda acceder a una licencia de radiodifusión. Por ello la ley 26.053 ratifica la incompatibilidad de prestar servicios de radiodifusión a las LSB.

Esto ha generado diversos impedimentos para que el grupo Telefónica –que ya controla, a través de un atajo burocrático las licencias del Canal 11 de Buenos Aires, Radio Continental y Canal 5 de Rosario–, pueda ingresar de lleno al mercado de la radiodifusión argentina.

Estos servicios convergentes ya los brinda Telefónica de España a través de Imagenio TV y en Chile a través de Mega Cable. Esto significa que, utilizando la plataforma que ya tiene instalada, Telefónica Internacional –a través de su filial argentina– podría desembarcar con contenidos audiovisuales, ofrecer Triple Play y aumentar la concentración económica en Latinoamérica, si la futura Ley de Radiodifusión permitiese que las LSB accedieran a licencias de radiodifusión.

Clarín, principal multimedios argentino, con presencia en todo el país a través de diferentes diarios del interior, la reciente fusión y compra de Multicanal a Cablevisión (que constituye un claro ejemplo de monopolio violando la ley, pero con el visto bueno de Alberto Fernández), y distintas emisoras de radio y TV, se vería gravemente perjudicado, ya que la relación de fuerzas entre el gigante español y el grupo local es más de 6 veces superior en facturación y presencia local.

Así las cosas y, como sostienen analistas y consultores especializados, el gobierno, en relación al conflicto agrario, podría “castigar” al Grupo Clarín, vetándole la fusión Multicanal y Cablevisión y sancionar una nueva Ley de Radiodifusión que contemple una “Licencia Única” para telecomunicaciones y broadcasting.

Este desarrollo intentaría explicar porque el grupo Clarín arremete fuerte contra el gobierno en el conflicto agrario, y libra una batalla contrarreloj para proteger sus intereses económicos.




Edgardo Portale
Junio del 2008

miércoles, 2 de abril de 2008

Pido la palabra

Los mismos de siempre



El pasado martes 25 de marzo la ciudad volvió a escuchar el ruido de las cacerolas. De pronto el imaginario social recordó las jornadas previas a la caída del gobierno de Fernando De la Rúa. En aquella oportunidad toda la clase media había salido a las calles, (incluido el medio pelo argentino) golpeando sus cacerolas, escrachando a los bancos y provocando una revolución social, apoyada por los medios de comunicación y promovida por los aparatos más oscuros de la política argentina. Eso sí, habían salido a protestar para que les devuelvan sus dolares, para poder ir de vacaciones y volver al crédito barato de la licuadora y la planchita. Esa fue la protesta de la clase media, la clase baja también tuvo su protesta, pero eso es otro tema.
Atrás había quedado toda una década de desindustrialización, desempleo, recesión, hambre y exclusión. Se inauguraba, entonces, la apertura del nuevo milenio, con más marginados sociales que devenían en cartoneros (cuando las posibilidades se lo permitían) ya no instalados en las villas del segundo y tercer cordón del conurbano, sino ahora ganando las calles, refugiándose en las plazas y las entradas de los edificios, y sobreviviendo a las necesidades básicas más elementales, dejando a niños y jóvenes a merced de la droga (el paco, en su faceta más terrible) y la delincuencia, desnudando la violencia social jamás vista. El saldo fue millones de familias excluidas, y quebrantadas.
Pero volvamos al tema de las cacerolas. Estas no eran las de aquella vez. Ni los que las golpeaban eran los excluidos del sistema. Por televisión de veía la patética imagen de "gente bien" cantando el himno, al grito de "si este no es el pueblo el pueblo donde esta". De fondo, la cámara registraba como en un costado de la plaza había una carpa con veteranos de malvinas, instalados hace más de tres años en la plaza. Claro, no está en la agenda de los medios la problemática de los veteranos, por eso siguen ahí, sin voz ni nadie que los atienda.
Cualquier ciudadano puede estar en desacuerdo con el gobierno respecto a determinados temas, puede reclamar, esta en su derecho, y en la Constitución. Pero esta vez el gobierno definió la protesta como las cacerolas de la abundancia. Y no se equivocó. La protesta fue sobredimensionada por los medios de comunicación, en una maniobra golpista y respondiendo a los más altos intereses de la oligarquía argentina. La misma que derrocó a Yrigoyen en 1930, a Perón en 1955 bombardeando la Plaza de Mayo. La misma que en 1976 promovió el golpe cívico-militar. La misma que licuó sus deudas privadas en 1982 cuando Domingo Cavallo estaba al frente del Banco Central, nacionalizandola como deuda pública. La misma que vació al país de fondos en una espectacular fuga financiera de pesos-dolares durante el fin de los noventa. Y la misma que los volvió a introducir, pero ya con un cambio de tres a uno. Los mismos oligarcas de siempre, que se valen de todas las armas que tienen a su mano, incluyendo el discurso: "Apoyamos al campo", como si el campo hablará, como si el pasto o la tierra hablarán. No señores, ustedes no son el campo, son la clase terrateniente más reaccionaria del país, los dueños de la tierra, que se la apropiaron ilegitimamente en el Siglo XIX cuando empezaron a alambrar los campos en grandísimas extensiones. La misma derecha que apoyó a Roca en la campaña del desierto, masacrando a 500.000 aborígenes y extinguiendo a cientos de comunidades originarias. Lo siento señores, no quiero ofender a nadie, pero vamos a ordenar un poco la cosas, vamos a hablar en los términos que corresponden.
Las cacerolas de la abundancia extorsionan al país con un lock out inflacionario, amparándose en el seudónimo de "pequeños productores", "campesinos", y operando con las herramientas que su sentido común nos quiere imponer: "el argentino es vago", "al campo nadie lo quiere trabajar", "nosotros nos levantamos a las 4 de la mañana a ordeñar las vacas", etc, etc.
Es más, hasta su derecho a reclamar esta en juego, ya que cuando el derecho de una parte se torna abusiva deja de entenderse como un derecho (en términos estrictamente jurídicos). Sabemos señores, que dejando al país sin abastecimiento, pierden legitimidad y por ende, cualquier derecho a reclamar. Sabemos, también, que ustedes son 1500 tipos que manejan el 80 % del campo, y sabemos incluso sus nombres y apellidos. No conozco a ninguno de ustedes en persona, ni siquiera por conocidos de conocidos, porque yo soy del pueblo pero ustedes no. Ustedes siguen siendo los mismos de siempre.

Edgardo Portale (2008)