Editorial

La Pancarta tiene como objeto difundir y generar cierto feedback entre quienes tengan intereses por el arte, el cine, la cultura y principalmente la comunicación. La política internacional nunca deja de ser un dialogo obligado entre amigos y conocidos, así que frente a los turbulentos cambios que esta presentando el escenario latinoamericano no dejan de ser bienvenidas todas las perspectivas que contribuyan a dar cuenta de las distintas problemáticas y sus formas de abordaje. Este espacio, humildemente, prestará especial atención a un aspecto en particular: La Sociedad de la Información (SI) -en tanto nueva fase de la historia- donde se ponen en juego y reconfiguran los planos de lo global, lo regional y lo local. Las desigualdades presentes respecto a las brechas digitales no son, por cierto, las más urgentes, en un contexto de hambre y exclusión. Sin embargo, prestar atención a dichos aspectos -y su especial reflexión acerca de las influencias de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (TICs)-, permitirá plantear un debate acerca de lo queremos para nuestras sociedades latinoamericanas.En tal sentido algunos links de La Pancarta proponen continuar dichas reflexiones.Por ultimo, hay elementos personales y de gusto propio que se encuentran dispersos en este espacio, fruto del capricho de quién le escribe. Sepan compartirlo y por ende, disculparme.



Edgardo Portale
Marzo del 2008

sábado, 29 de marzo de 2008

Rene Magritte


“El modelo rojo” (1937)

La obra muestra unos pies envueltos en unas botas campesinas. Sobre el fondo hay una pared de madera y los pies están sobre la tierra. Al costado hay una moneda, un trozo de papel y unos cigarros. La imagen nos traslada, por una parte, a las condiciones socio-históricas en las cuales trabajo Magritte y, por otra parte, a su título. El modelo rojo alude a una clase en particular: el campesinado. Pero también nos habla de la naturalización de las (malas) costumbres y de cómo lo más terrible nos parece normal, incluso inofensivo. Dice Magritte acerca de esta obra: “El problema de los zapatos muestra con que facilidad la falta de cuidado convierte las cosas más terribles en asuntos completamente inocuos. Gracias al Modelo Rojo nos damos cuenta de que envolver un pie humano en un zapato es, en realidad, una costumbre monstruosa”.
El arte opera como un reflejo simbólico de la realidad objetiva y busca, a veces ilusionado, a veces desesperado, las respuestas para llenar el vacío. De eso modo sale al cruce de las circunstancias históricas. Se puede inferir, entonces, que el campesinado al que se refiere Magritte es el ruso. Pero para el caso es lo mismo si fuera italiano o alemán. La alienación del cuerpo del trabajador es producto de las condiciones a las que se expone.
Entonces, se confunde así el pie y el zapato. Ambos son parte de la misma maquinaria. En ese sentido, el autor adquiere una posición muy crítica respecto a las formas en que el cuerpo deja marcas en los sujetos. Hay quienes muestran orgullosos heridas o cicatrices que se producen en fábricas o distintos trabajos. Pero estos sujetos, no son conscientes de lo fuertemente anclados que están en relación con sus labores.
En el cuadro se ve una moneda y un cigarrillo. También un trozo de papel. ¿Qué representa la moneda? Tal vez puede representar lo poco que se obtiene después del arduo día de trabajo. El dinero, en sí, representa un fetiche: niega al sujeto por poseer dinero, y lo niega nuevamente si no lo posee. Magritte da cuenta de la escasez, de las dificultades. El cuadro, entonces, es un breve recorte de la realidad. Una realidad propia del siglo XX, propia de las condiciones en las que el autor vivió.
Hoy día estamos lejos de esa realidad. Pero no porque la hayamos superado en un sentido positivo, sino todo lo contrario. El campesinado es una especie en extinción, las carencias no se han resuelto, y frente al fenómeno tecnológico en el que el hombre se encuentra inserto cabría otra imagen. Si Magritte envolvió un pie en un zapato para dar cuenta de las malas costumbres y su carácter aparentemente inofensivo, propondría la de un niño que confunde un brazo humano con uno propio de la robótica. Y esto me recuerda ahora a Isaac Asimov.



Edgardo Portale (2005)

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Interesante lectura de la pintura.

Anónimo dijo...

GAYS JAJAJJ .I.

Anónimo dijo...

Gracias lo necesitaba para una tarea de español xD

Anónimo dijo...

Muy buena lectura.